Cultura Vs Muñoz Seca.

sábado 18 de julio de 2009

Estaba dando una vuelta por esta vuestra casa, pensando que quizás sería buena idea añadir algún mueble más porque veo las paredes muy blancas, y me he dado cuenta de que tengo un poco olvidadas las anécdotas de nuestros escritores.

Así que hoy vamos a poner un “cotilleo” sobre Don Pedro Muñoz Seca autor de “La venganza de Don Mendo”, maravillosa caricatura de tragedia que si no habéis leído, os recomiendo que hagáis. La carcajada está asegurada.

Pues bien, vamos allá:

Cuentan que Don Pedro Muñoz Seca recibió una carta del Ministerio de Cultura que decía:

“"Estimado Sr. Muñoz Seca:
[...] Sin duda, usted es un escritor de gran popularidad, por lo que resulta especialmente lamentable que a menudo el lenguaje empleado en sus obras sea tan vulgar y malsonante [...]"

(Como veréis ya por aquellos tiempos el Ministerio de “Cultura” apuntaba maneras.)

A los pocos días el ministro de Cultura recibió respuesta del señor Muñoz Seca:

"Estimado Sr. Ministro:
En este mismo instante, tengo su carta delante; en breves momentos la tendré detrás".

Vamos que, como dirían los infantones de “La venganza de Don Mendo”:

¡Pobres locos!...
Para asaltar torreones,
cuatro Quiñones son pocos.
¡Hacen falta más Quiñones!

Ejem, ejem...


"La mujer y la sardina,
ha de ser santanderina"

Sin ánimo de ofender pero, ¿verdad que el refranero es sabio? :)

Cuadro: "El entierro de la sardina"
Autor: Francisco de Goya.

Momentos.

martes 14 de julio de 2009


Desearía tener una cajita de concha de caracola, que al abrirse dejase escapar el rumor de las olas de mi Cantábrico y el olor del salitre cuando rompen en la costa.

Una cajita mágica donde poder guardar todos esos grandes momentos que la vida me va regalando: una luna nueva plateada reflejándose en el mar, millones de estrellas iluminando una noche oscura en el monte, una conversación intensa, un abrazo inesperado, el hormigueo que dejó un beso que “casi” pero “mejor no”, una mirada cómplice, una sonrisa cálida, una palabra al oído, el frescor de la risa de un niño, la alegría de recibir un libro, la ternura de las manos de mis padres, un guiño travieso, la emoción de un poema lejos de la tierra de uno, sus canciones en una noche cálida de verano, la sensualidad de tus manos acariciando las cuerdas de la guitarra… Una cajita donde guardar este tango que me recordó a vos.

¡Hombres y mujeres de poca fe!

lunes 13 de julio de 2009

Hace años, mi familia tenía el único ultramarinos que había en el pueblo. Aún lo recuerdo: una única estancia de forma rectangular, con una barra de madera descolorida por los años y la lejía que ocupaba el frente y uno de los laterales. En la parte lateral de la barra, según se entraba a la izquierda, se podía ver la mesa de trabajo donde mi padre llevaba las cuentas y una estantería de esas tipo mecano donde descansaban los A-Z con las facturas y el polvo. De frente, la barra se dividía en dos: la parte donde se atendía a las amas de casa que venían a hacer las compras y la parte dedicada a tasca.

Todavía conservo la imagen de la gente del pueblo llegando al atardecer, después de una dura jornada de trabajo en el campo, para reunirse en el bar a tomar un vino, las mujeres tomaban mosto por supuesto, y comentar las novedades del día.

Nos contaba mi padre que uno de los hechos históricos más importantes de mi pueblo fue aquel en que se instaló en el bar la primera y única televisión de lugar. ¡Imagínense! ¡¿Cómo hacían para meter a toda esa gente en esa caja?! Sería buena idea hacer un libro de todas las anécdotas que aquel diabólico aparato provocó.

Pero hoy nos vamos a centrar en un día clave en la historia de nuestra televisión. La llegada del hombre a la luna. Ahí es ná. ¡Vamos hombre, eso es imposible! Que el tipo ese disfrazado de mamarracho y dando saltitos cual canguro australiano estuviese en la luna… ¡Eso no hay quien se lo crea! El gobierno ya no sabe qué inventarse para tenernos distraídos de lo que pasa en el país. Aunque, dice mi padre muerto de risa, que algunos sí que se lo creyeron porque si lo dice la tele será verdad ¿no? Además el Telediario es una cosa seria, aquí no hacen bromas. Unos que sí, que era cierto, otros que no, que era imposible. Hubo de todo.

En si el hombre había pisado la luna o no, había ciertas dudas, pero en lo que todo el mundo estaba de acuerdo era en lo de la comida de los astronautas. Eso si que era imposible. Vamos a ver, ¿les iban a hacer creer a ellos que estos aventureros espaciales comían lo mismo que ellos pero en pastillas? ¡Anda ya! ¿Cómo se mete un plato de alubias con morcilla o unos buenos huevos fritos con chorizo en una pastilla? Hombre, una cosa es una cosa, y otra cosa es otra. Por ahí no tragaba nadie, que somos de pueblo pero no tontos.



Hoy 13 de julio de 2009, cuarenta años después de la llegada del hombre a la luna, parece ser que todavía hay quien tiene sus más y sus menos al respecto. Por eso nuestro querido amigo Eugenio Fernández Aguilar ha decidido publicar un libro que nos ayudará a depejar dudas sobre el tema. El libro se titula “La conspiración lunar. ¡Vaya timo!” y está a la venta desde hoy en www.laetoli.net/col_timo.htm .

Yo voy a hacer mi pedido ahora mismo, sobre todo para que me aclare lo de la comida. Una es, entre otras cosas, ama de su casa y le preocupa la salud de estos chicos espaciales, así que espero que Eugenio haya dedicado un apartado al tema. Si no es así, le propongo el próximo título “Jornadas gastronómicas en la luna. ¡Vaya timo!”.

Eugenio, te daré mi opinión en cuanto lo haya leído, pero de momento sólo te puedo prometer que le voy a leer con cariño y con el orgullo de saber que es un libro escrito por un amigo.

Te deseo el mejor de los éxitos.

Aquí está lo prometido.

viernes 3 de julio de 2009

Ya sé que lo que pedíais era vídeo, pero lo único que tengo es disco. Así que “como lo prometido es deuda” y “nunca es tarde si la dicha es buena”… Esta entrada de hoy está dedicada a Balovega y Anderea.

La canción se titula “El sueño de la vendimia”, letra de Ismael Guerrero y música de Jorge Viñas. Está dedicada a la madre tierra y a los vendimiadores y gentes que la trabajan con amor.

Los intérpretes: Sergio Bustos (voz) y Leopoldo Juanes (guitarra).

Espero que os guste.

Persona.

martes 30 de junio de 2009


No pudo evitar sonreír con ironía cuando el policía del aeropuerto le entregó el pasaporte con expresión amistosa y le deseó una feliz estancia. Hacía ya cinco años que había regresado a su país, después de haber trabajado duro para dar una vida mejor a su hijo. Aún recordaba esas largas horas de sol abrasador debajo de los plásticos recogiendo tomates, y las jornadas de diez horas sobre un andamio, y todos esos pequeños trabajos sin contrato que hubo entre los tomates y el andamio.

Y aquí se encontraba de nuevo, esta vez de visita. Venía a ver a su hijo que estaba estudiando en una universidad que llaman “Complutense”. ¡El primer universitario de la familia! Se le llenaba la boca al decirlo, tenía necesidad de decirlo en voz alta: El primer universitario. Los años duros y el esfuerzo había merecido la pena. No podía evitar estar orgulloso.

La ciudad era la misma: las mismas calles, la misma gente, las mismas tiendas, los mismos parques… La única diferencia era que ahora todo eran felicitaciones, buenos deseos, y gratos recibimientos. Se había convertido en un turista que venía a ver a su hijo, estudiante de ese programa “Erasmus”. Había dejado de ser un inmigrante, un invasor, un maleante, un problema y, de repente, se había convertido en una persona. Cómo cambiaba una palabra la vida.

De nuevo, no pudo evitar sonreír con ironía.




Foto: Rarindra Prakarsa
Música: "No me llames extranjero" - Rafael Amor.

Sergio Bustos y "Cuarentena Ensemble".

sábado 27 de junio de 2009


Hay tonadas que enhebran los silencios
y el silencio se convierte a la música.

(Mario Benedetti – Vivir adrede)



Son las dos de la madrugada, acabo de llegar a mi casa acompañada de notas de guitarra, flauta de pan, chelo, piano y violín. Llego abrazada por una voz cálida y envolvente, una voz que surge de lo más profundo del corazón para convertir las canciones en poemas. Son las dos de la madrugada y no puedo dormir, estoy borracha de felicidad.

Traigo conmigo esta madrugada esa euforia, esa sensación de plenitud, que siempre me da el éxito y el justo reconocimiento de las personas a las que quiero porque me da la gana y que se han ganado mi respeto porque trabajan y luchan por todo aquello que sienten y creen.

Esta tarde, bueno a estas horas lo lógico sería decir que ayer por la tarde, en el auditorium del Palau March de Palma de Mallorca la música ha vuelto a movilizar las almas gracias a grandes artistas:

- Sergio Bustos, poniendo voz y alma a las palabras.
- Alfredo Oyaguez, la fuerza del piano.
- Leo Juanes, la sensualidad de la guitarra y el fastidio de los arreglos.
- Andy Smith, la caricia del cello.
- Byron Wallis, la dulzura del violín y la flauta de pan.

Han dado lo mejor de sí mismos para llevarnos al corazón de Argentina. Nos han recordado a los grandes: Mercedes Sosa, Rafael Amor, Atahualpa Yupanqui, Alberto Cortez, Gardel.

Sergio, Leo, Alfredo, Andy y Byron han triunfado. Estoy tan excitada que no puedo describirles, no sé expresar, todo lo que me ha pasado por dentro cuando he visto que todo el público se ha puesto en pie para aplaudirles con fuerza y calidez, cuando han pedido más porque ha sabido a poco. ¿Cómo se describe la fuerza de ese silencio que invade una estancia para presentar el mayor de los respetos? No lo sé, pero hoy lo he sentido.


Sergio, Leo y Byron.

Leo y Andy.

Byron y Alfredo.