Artistas callejeros.

martes 10 de noviembre de 2009

Acabo de escuchar en las noticias que hay ciudades en España que quieren retirar de la calle a los artistas callejeros. ¡Qué pena!

Me encanta pasear por esas calles donde trabajan cantantes, mimos, pintores… Siempre tengo la sensación de que son el último hálito de humanidad que queda en nuestras frías e impersonales ciudades. No veo por qué molestan tanto a nuestros políticos unas personas que lo único que quieren es ganarse unas monedas y compartir su talento. Porque, en la calle, hay muchos artistas con talento.

Y digo yo, ¿No hay otras cosas más importantes que “limpiar” en nuestras calles? Por favor ¡dejen en paz a los artistas callejeros! Y dedíquense a las cacas de los perros y a los carteristas. Por poner dos ejemplos.

“Cantaba, con una voz muy suave, una canción de un país lejano. La música volvía familiares a las palabras desconocidas. Parecía un fado para el alma, pero no tenía con él ninguna semejanza.

La canción decía, con las palabras veladas y la melodía humana, cosas que están en el alma de todos y que nadie conoce. Cantaba él con una especie de somnolencia, ignorando con la mirada a los oyentes, en un pequeño éxtasis callejero.

La gente reunida le oía sin gran zumba visible. La canción era de todo el mundo, y las palabras hablaban a veces con nosotros, secreto oriental de alguna raza perdida. El ruido de la ciudad no se oía si le oíamos, y pasaban los coches tan cerca que uno me rozó el faldón de la chaqueta. Pero lo sentía y no lo oí. Había una absorción en el canto del desconocido que le hacía bien a lo que en nosotros sueña o no consigue. Era un acontecimiento callejero, y todos nos fijamos en que el policía había doblado la esquina despacio. Se acercó con la misma lentitud. Se quedó parado un rato detrás del chico de los paraguas, como quien ve algo. En aquel momento el cantor se detuvo. Nadie dijo nada. Entonces intervino el policía.”

Texto: Fernando Pessoa - Libro del desasosiego.
Cuadro: "Músicos en la calle" - Rafael Boluda.

Libro del desasosiego - Fernando Pessoa.

domingo 8 de noviembre de 2009

"El hombre no debe poder ver su propia cara. Esto es lo más terrible que hay. La naturaleza le ha concedido el don de no poder verla, así como el de no poder mirar a sus propios ojos.

Sólo en el agua de los ríos y de los lagos podía mirar su rostro. Y la postura, incluso, que tenía que adoptar era simbólica. Tenía que inclinarse, que rebajarse para cometer la ignonimia de verse.

El creador del espejo envenenó el alma humana."

Cuadro: "Narciso" - Caravaggio.


Atribuida por su autor a Bernardo Soares, alter ego de Pessoa, el libro es el diario íntimo de un ayudante de contable que vive en la Lisboa de los años 30. No es un diario personal sino una exposición de reflexiones sobre la vida, la muerte, la soledad, el amor, la literatura, el arte… Cada una de las reflexiones forman, a mi modo de ver, un libro dentro del libro. Si a esto añadimos el don que Pessoa tiene para convertir la prosa en poesía y el don que posee para la narrativa y la descripción… El “Libro del desasosiego” es un libro único.

No me acuerdo por qué hace un mes decidí volver a leer el “Libro del desasosiego” de Pessoa. Recuerdo que la primera vez que lo hice disfruté muchísimo y que no me duró dos asaltos, pero esta vez no sé qué ha pasado porque me ha cautivado de tal manera que la lectura se ha vuelto más pausada, más saboreada. De hecho he tardado un mes en leerle cosa que, creo, no me ha pasado con ningún otro libro. Cada línea, cada párrafo me ha descubierto algo, me ha hecho parar la lectura para pensar. No sé, esta segunda lectura ha sido como más íntima, más personal. ¡Qué sabor de boca más bueno me ha dejado!

"Libro del desasosiego" debería ser lectura obligatoria. Hacedme caso, leedle.

Cuki.

jueves 5 de noviembre de 2009

Para Lili Devo, una magnífica pintora que
tiene una paleta llena de colores y magia.


Cuki, el duende, vive en un hermoso jardín. Al final de una larga y hermosa avenida de Coihues, Ñires y Guindos se vislumbran un campo de Acacias Mansas y Ceibos Chaqueños rodeando pequeños parterres de flores de mil tonalidades.

El jardín cobra vida cada mañana cuando el coro de Calandrias, Churrinches, Cardenales y Benteveos, interpretan sus melodías para que miles de mariposas comiencen su danza multicolor alrededor de las flores. La brisa pide permiso a Cuki para sacar a bailar a los árboles que agitan rítmicamente sus ramas y las flores se inclinan con respeto y el duendillo aplaude al bello ballet.

Al anochecer Cuki se retira a descansar a su cálido refugio dentro del tronco del milenario Arce de Azúcar que preside majestuoso el centro del jardín. Algunas noches su habitación se ilumina de una forma especial. En esas noches, en que una luz mágica baña de plata el jardín, Cuki se viste con sus mejores galas: su pantalón de rayas azules y rojas hecho con pétalos de gladiolo y rosas, su camisa blanca de pétalos de jazmín, y su sombrero de violetas. Escoge de entre todas las flores la más bella y corre feliz a recibir a su amiga la luna que viene a contarle un cuento antes de dormir.



Cuadro: "Cuki".
Artista:
Lili Devo

"SUS" Libros.

miércoles 4 de noviembre de 2009


“Me dispongo a hablar de mis libros, y en este pronombre posesivo: "mis", quiero que se entiendan incluidos no sólo los libros que yo mismo he escrito a lo largo de mi vida, sino también, y quizá ante todo, los libros que he leído durante toda ella, y desde antes de que mi mano fuera capaz de trazar el papel los primeros esbozos tanteando dar expresión a las fantasías de una infantil imaginación literaria, pues los unos son inseparables de los otros: en el espíritu del escritor la literatura toda constituye un campo estrechamente solidario, y es lo cierto que sin aquellas primeras lecturas mis posteriores escritos no hubieran sido lo que llegaron a ser. Así, pues, las obras de los clásicos son también en cierto modo mías, porque yo me las apropié codiciosamente conforme iba descubriéndolas en las estanterías de mi casa natal para desentrañar como mejor podía sus palabras misteriosas, fascinantes, mal comprendidas con frecuencia.

Por supuesto, la casualidad de que tales libros los de autores clásicos estuvieran a mi pronto alcance fue para mí muy afortunada. Cierto que su a veces ardua lectura hubiera podido resultarme descorazonadora si mi curiosidad no fuese superior a cualquier obstáculo; pero es que, además, esa lectura laboriosa "impropia de mi edad", como se me decía se alternaba con la de toda clase de otros papeles, aun los de calidad más barata, desde los tebeos, que empezaron a publicarse por aquellos años de mi precoz voracidad lectora hasta novelas y novelones traducidos al español, y sobre todo los cuentos imprescindibles del benemérito editor Saturnino Calleja, que siempre me sabían a poco; y estas lecturas más livianas contrapesaban la carga exigente, aunque tan agradable y compensadora, de los autores antiguos. De la intensa felicidad libresca de mis años tiernos conservo vivo el recuerdo visual de los tomos del Quijote editados para el centenario por Navarro Ledesma: sus pastas en rojo y oro rebrillan todavía en mi memoria, como también conserva ella el color de las pastas, éstas verdes con letras negras, de los dos tomos de La Regenta que había en mi casa. Con todo, debo confesar que mi ansia de aventuras encontraba su más placentero recreo en las de Los tres mosqueteros, o en las penalidades luego vengadas de El conde de Montecristo, en las novelas traducidas de Walter Scott, en otras de Ponson du Terrail y en los folletines de Fernández y González, especialmente su Rodríguez de Sanabria y El Pastelero de Madrigal; que marcarían fuerte huella en mi ánimo. Conviene advertir, sin embargo, que estas intrigas novelescas no acaparaban por entero mi atención literaria, pues también solía recrearme en la poesía de Bécquer, del Duque de Rivas y de Campoamor, cuyos versos eran objeto por aquel tiempo, no ya de lectura, sino de memorización y recitado en familia dentro de los círculos de la burguesía.”

Fragmento del discurso que ofreció en la Universidad Carlos III de Madrid el 29 de enero de 2001 con motivo de su investidura como Doctor Honoris Causa.

El mascarón de proa del Zamná.

martes 3 de noviembre de 2009

Ya os comenté en una ocasión lo que me gustan los mascarones de proa y la envidia que me daba Pablo Neruda con su colección y lo que me gustaría que el de la Marigalante estuviese colgando del techo de mi biblioteca (soñar es barato, ya lo sé). Así que podéis imaginar mi cara al ver el mascarón de la proa del Zamná.


Pregunté a Vital Alsar por el significado del mascarón. El capitán nos explica que es una Paloma de la Paz. Los agujeros de su cuerpo son las guerras, ya no tiene alas, pero todavía le quedan unas plumas que simbolizan la esperanza de que aún es posible un mundo donde la luz acabe con la oscuridad de las tinieblas.


Bellísimo mascarón de proa. Ya, ya, este tampoco podrá ser mío. Me conformaré con ampliar una de las fotos para colocarla en un sitio preferente de mi biblioteca así, cada vez que la mire, me sentiré orgullosa y honrada por haber sido recibida en Zamná y por el cariño con que me trataron su capitán y su tripulación.

Desde aquí, agradezco el tiempo que me dedicaron por entrañable y por enriquecedor.
Y, amigos, con esto concluyo mi inolvidable fin de semana.

"Zamná" el barco de la paz en Mallorca II

lunes 2 de noviembre de 2009

Para mí los dos momentos del día donde la mar adquiere una tonalidad especial son el amanecer y el atardecer. El resto del día la mar es bella ¿acaso alguna vez no lo es?, pero al amanecer y al atardecer me enamora de una forma especial que no sé explicar. Es por eso que las fotos que vais a ver tienen el color que tienen, unas están tomadas el domingo por la tarde, las otras hoy lunes a primera hora de la mañana en una visita privada que hicimos unos pocos cántabros que asistimos a la conferencia.

El barco:

Es un trimarán diseñado, como híbrido histórico, recopilando elementos característicos de embarcaciones antiguas de distintos pueblos. En cubierta hay tres cabañas: una en honor del pueblo maya, otra en honor del inca, la tercera en honor de los indios de Norteamérica.

El trimarán ha sido construido con medidas mayas: 33,3 metros de eslora, 6,33 metros de manga, tres mástiles de 21,33 metros de altura. El número 3 representa para la cultura maya los tres niveles de universo, el cielo, el mundo donde vivimos y el inframundo. En lo alto del palo mayor ondea la bandera de la paz.

Cosucas de a bordo:

- San Francisco de Asís acompaña siempre al capitán en su travesía, esta vez no iba a ser menos. Lo encontramos en lo alto de una de las pirámides mayas que cubren las luces de popa.

- La mayoría de la tripulación es mexicana y con ellos embarcó en Cozumel la virgencita de Guadalupe.

- A estribor nos recibió una imagen del Dios Azteca Zamná.

- En el centro del salón, una mesa bellísima en forma de cruz fabricada con dos clases de madera. Dicen que es una réplica de aquella en la que Colón puso de pie el famoso huevo. En ella hemos pasado unos enriquecedores momentos escuchando al capitán y al historiador mallorquín, amigo de Vital Alsar, Gabriel Verd Martorell. En agradecimiento por su el tiempo que nos han regalado les dedicamos, como no, una canción montañesa.

- En la construcción del barco se han utilizado 14 tipos de maderas tropicales. Algunas de ellas son: Roble, Cedro, Palo blanco (del sureste de Veracruz), Puté y Machiche (de Campeche), Corazón Azul Kerkú (de Chiapas). Y muchas otras que nos dijeron pero que mi memoria no retuvo. Lo siento.

Ya, ya, impacientes. Aquí van las fotos.



Os recomiendo dos visitas muy especiales:
La página ofical de la travesía: http://www.zamnamensajerodepaz.org
La página oficial del proyecto desde Cozumel: http://www.zamna.com

"Zamná" el barco de la paz en Mallorca I

"Donde hay paz hay cultura,
Donde hay cultura hay paz."

(Elena Röerich)


Esa es la cuarta vez que empiezo esta entrada. No es que no sepa lo que quiero contar, es que me pueden la emoción y los sentimientos y me apasiono tanto que no controlo las palabras.

Pero bueno, ver si me calmo y les cuento como lo que iba a ser un fin de semana tranquilo se convirtió en uno de los más bellos y enriquecedores que he disfrutado.

Vamos allá:

La travesía
“El niño, la mar, la paz y Cozumel” es un proyecto de mi paisanuco el Capitán Vital Alsar para promover el mensaje de paz entre los niños del mundo a través de la navegación y el amor por el mar.

El viernes, Vital Alsar, atracó en el puerto de Palma de Mallorca. El barco, un trimarán de tres palos, lleva el nombre de un Dios Maya: “Zamná”, considerado por el pueblo Maya como el patrón de las artes y el conocimiento.

La travesía partió en agosto desde
Cozumel, la isla de la paz (México), con destino Grecia para hermanar a dos de las grandes cunas de la civilización: la cultura maya y la escuela griega del conocimiento.

La Tripulación está formada por el capitán Vital Alsar, 14 marineros y el que para mí es el tripulante más importante de esta travesía: Juan Pablo, un niño maya que ejerce la función de embajador del resto de los niños del planeta para solicitar que se promueva la cultura y la paz en el mundo.

El domingo por la tarde, en el Real Club Náutico de Palma de Mallorca, Vital Alsar nos ofreció una conferencia para dar a conocer la finalidad del proyecto “El niño, la mar, la paz y Cozumel”.

En el apartado “ruegos y preguntas” le pregunté al capitán si, habrá un libro “Zamná, un barco por la paz” en el que nos narre la travesía y las experiencias vividas en ella. Vital Alsar nos dijo que no descartaba la idea.

Espero que así sea. En su día disfruté con sus otros dos libros, “Las Balsas” y “¿Por qué imposible?”, espero disfrutar de un tercer libro.

Continuará….